
Iglesia del Arte
Entré en la iglesia sin santos,
sin promesas de eternidad,
sin el oro de las absoluciones.
Había apenas lienzos inacabados,
esculturas heridas por el tiempo,
y el silencio,
ese dios antiguo
que habita a los hombres cuando se descubren solos.
Me arrodillé ante una pintura
que no representaba nada,
y, precisamente por eso,
lo representaba todo.
Allí comprendí:
el arte no salva,
no perdona,
no responde.
El arte solo abre
una herida luminosa
en el centro de la existencia.
Y yo,
que pasé la vida buscando lo sagrado,
encontré en el trazo imperfecto
la única oración que jamás mintió.
Toqué la piedra,
la pintura,
el vacío entre las formas,
como quien toca la piel
de un amor imposible.
AMOR
Es esto:
construir catedrales
sabiendo que se derrumbarán,
besar lo efímero
como si fuera eterno,
y llamar sagrado
a aquello que nos destruye
y nos recrea
al mismo tiempo.
Cuando salí de aquella iglesia,
no llevaba respuestas.
Llevaba únicamente
la terrible y hermosa certeza
de que la existencia
es la más cruel
y apasionante
obra de arte jamás concebida.
Jorge Levi
Soy Jorge Levi: bailarín, coreógrafo y realizador. Fundé el Balleteatro en Oporto y firmo mi trabajo como Leviarte: en la danza, en el cine, en la pintura, en la música y en la escritura.